Bendice, Señor, nuestra mesa.
Por una noche, al menos, quisiéramos
que el mundo fuera una gran familia
reunida en torno a una mesa compartida.
Que en esta casa, Jesús recién nacido,
sea siempre bienvenido, y que acojamos
tu palabra de amor y de perdón.
Consérvanos unidos.
Danos pan y trabajo durante todo el año.
Danos fuerza y ternura para colaborar en
la construcción de un mundo mejor,
en el que haya muchos días buenos
y muchas noches buenas como la de hoy.
Gracias, Señor, por poder celebrar un año
más la Navidad, y por estos alimentos
que hoy compartimos con alegría.
Amén |